No te tortures más
Detesto ese espacio de tiempo donde no queda nada que hacer, cuando todos se van a comer y ni siquiera tengo correos del trabajo que revisar, y los detesto más cuando no tengo que hacer, al final es inevitable, termino torturándome con mis cavilaciones, con mis ideas y sueños, y por que no decirlo, sobre todo por la esperanza, aun cuando resuenan en mi mente tus palabras – la esperanza no se pierde, se mata – como si de el más terrible de los vaticinios se tratasé.
Supongo que siempre pensaste que no prestaba atención a tus palabras, con mi desordenado esquema de pensamiento y mi poco tino para expresarme, pero si hay algo que debo admitir es que no nací para expresarme con palabras, con mis ideas dispersas y mi carencia absoluta de diplomacia; llevo ya más de 2000 cigarrillos de espera, y siempre en estas horas termino viendo tus fotos, y si no puedo, me distraigo recordándote.
Al final solo una idea prevalece sobre las demás y termino sintiéndola como un consejo propio – No te tortures más – algún día me haré caso.